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Mostrando entradas de octubre, 2009

Quien le pone el cascabel al gato?

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La cigarra y la hormiga

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La bella durmiente

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Rayo de fuego

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FÁBULA DE ESCANDINAVIA

RAYO DE FUEGO

Esto sucedió hace tiempo, en un lejano país del norte donde los hombres eran grandes y fuertes como gigantes.

El rey, Erico el Viejo, se sintió un día muy cansado y buscó un sucesor.
Llamó entonces a los máximos héroes de su país y les pidió que contaran sus hazañas para saber cuál de ellos merecía ser el nuevo rey.

Primero habló Trym, el de la barba roja:
-Un día, para salvar mi barco en una tormenta, me zambullí en el mar, lo alcé con una mano y, nadando con un brazo, lo llevé hasta la costa.
-¡Formidable! -dijo el rey.

Y escuchó a otro de los héroes:
-Mi tormenta fue aún peor -dijo Trom, el de la barba negra-. El viento era tan fuerte que de nada sirvió zambullirme y tratar de sostenerlo con una mano...

¿Qué hiciste? -preguntó Erico el Viejo.
-Lo sostuve con las dos manos y me mantuve a flote pataleando hasta llegar a la costa.
-¡Qué notable! -se admiró el rey.

Le tocó el turno al último aspirante al trono.
Este era Trum, el más ambicioso de los tres.
-A mí ta…

El ave extraordinaria

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EL AVE EXTRAORDINARIA
LEONARDO DA VINCI

Hace mucho tiempo, un viajero recorrió medio mundo en busca del ave extraordinaria.

Aseguraban los sabios que lucía el plumaje más blanco que se pudiera imaginar.
Decían además que sus plumas parecían irradiar luz, y que era tal su luminosidad que nunca nadie había visto su sombra.

¿Dónde encontrarla? Lo ignoraban. Desconocían hasta su nombre.
El viajero recorrió el bosque, la costa, la montaña.

Un día, junto al lago, distinguió un ave inmaculadamente blanca.
Se acercó con sigilo, pero ella sintió su presencia y levantó vuelo.

Su sombra voladora se dibujó sobre las aguas del lago.
"Es sólo un cisne" se dijo entonces el viajero, recordando que el ave extraordinaria no tenía sombra.

Algún tiempo después, en el jardín de un palacio, vio un ave bellísima.
Estaba en una gran jaula de oro y su plumaje resplandecía en el sol.

El guardián del jardín adivinó lo que pensaba y le advirtió:
-Es sólo un faisán blanco, no es lo que buscas.

El viajero incansable re…

El flautista de hamelin

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Había una vez...
...Una pequeña ciudad al norte de Alemania, llamada Hamelin. Su paisaje era placentero y su belleza era exaltada por las riberas de un río ancho y profundo que surcaba por allí. Y sus habitantes se enorgullecían de vivir en un lugar tan apacible y pintoresco.

Pero... un día, la ciudad se vio atacada por una terrible plaga: ¡Hamelin estaba lleno de ratas!

Había tantas y tantas que se atrevían a desafiar a los perros, perseguían a los gatos, sus enemigos de toda la vida; se subían a las cunas para morder a los niños allí dormidos y hasta robaban enteros los quesos de las despensas para luego comérselos, sin dejar una miguita. ¡Ah!, y además... Metían los hocicos en todas las comidas, husmeaban en los cucharones de los guisos que estaban preparando los cocineros, roían las ropas domingueras de la gente, practicaban agujeros en los costales de harina y en los barriles de sardinas saladas, y hasta pretendían trepas por las anchas faldas de las charlatanas mujeres reunidas en …

El sastrecillo valiente

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No hace mucho tiempo que existía un humilde sastrecillo que se ganaba la vida trabajando con sus hilos y su costura, sentado sobre su mesa, junto a la ventana; risueño y de buen humor, se había puesto a coser a todo trapo. En esto pasó par la calle una campesina que gritaba:

—¡Rica mermeladaaaa... Barataaaa! ¡Rica mermeladaaa, barataaa.

Este pregón sonó a gloria en sus oídos. Asomando el sastrecito su fina cabeza por la ventana, llamó:

—¡Eh, mi amiga! ¡Sube, que aquí te aliviaremos de tu mercancía!

Subió la campesina los tres tramos de escalera con su pesada cesta a cuestas, y el sastrecito le hizo abrir todos y cada uno de sus pomos. Los inspeccionó uno por uno acercándoles la nariz y, por fin, dijo:

—Esta mermelada no me parece mala; así que pásame cuatro onzas, muchacha, y si te pasas del cuarto de libra, no vamos a pelearnos por eso.

La mujer, que esperaba una mejor venta, se marchó malhumorada y refunfuñando:

—¡Vaya! —exclamo el sastrecito, frotándose las manos—. ¡Que Dios me bendiga es…

Pulgarcito

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Había una vez un leñador y su mujer que estaban muy tristes porque no tenían hijos.
––¡Hay tanto silencio en nuestra casa! Si sólo tuviera un hijo a quien amar –decía la esposa–, ¡no me importaría que fuera tan pequeño como mi dedo pulgar!

Pasó el tiempo, y finalmente tuvieron un hijo, lo cual los hizo muy felices a ambos.



Aunque parezca mentira, el muchacho nunca llegó a ser más grande que el dedo pulgar de un hombre, así es que le llamaron Pulgarcito. Sí demostró ser muy inteligente y hábil y todo lo que emprendía le resultaba bien.
Un día, cuando el padre de Pulgarcito partía hacia su trabajo, dijo:
––Ojalá Pulgarcito fuera más grande, así podría llevarme más tarde la carreta hasta el bosque.
––De todas maneras lo puedo hacer –le dijo después el pequeño a su madre–. Si me enganchas el caballo, madre, te mostraré cómo.

La madre de Pulgarcito hizo lo que él le decía.

––Ahora, ponme en la oreja del caballo, y le indicaré por donde tiene que ir.

De este modo la carreta inició su marcha con Pul…

Hansel y Gretel

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Allá a lo lejos, en una choza próxima al bosque vivía un leñador con su esposa y sus dos hijos: Hansel y Gretel. El hombre era muy pobre. Tanto, que aún en las épocas en que ganaba más dinero apenas si alcanzaba para comer. Pero un buen día no les quedó ni una moneda para comprar comida ni un poquito de harina para hacer pan. "Nuestros hijos morirán de hambre", se lamentó el pobre esa noche. "Solo hay un remedio -dijo la mamá llorando-. Tenemos que dejarlos en el bosque, cerca del palacio del rey. Alguna persona de la corte los recogerá y cuidará".


Hansel y Gretel, que no se habían podido dormir de hambre, oyeron la conversación. Gretel se echó a llorar, pero Hansel la consoló así: "No temas. Tengo un plan para encontrar el camino de regreso. Prefiero pasar hambre aquí a vivir con lujos entre desconocidos". Al día siguiente la mamá los despertó temprano. "Tenemos que ir al bosque a buscar frutas y huevos -les dijo-; de lo contrario, no tendremos que c…